En su relato, el presentador contó lo que le pasó a Eduardo, un vecino que trabaja en la Cruz Roja y que fue discriminado por la gente del edificio en el que vive.
"No hace mucho que vivo en departamento, y había olvidado de algunas costumbres. Frente a mi puerta vive Eduardo a quién conocí al cruzarlo a diario paseando a su perrito. Las pocas veces que charlamos fue sobre basket (que le apasiona) y su trabajo en los partidos", añadió.
Y siguió: "En los aplausos me encargué de gritar bien fuerte (como hice el primer dia) aguante la salud pública y aguanten los sanitarios. No se si me entendieron. A Eduardo le gustó cuando le enseñé la frase "a la gilada ni cabida". Y a mi su cierre irónico "Acuerdate de aplaudir a las 8".
Y finalizó: "Al salir anoche con la basura tenía curiosidad. ¿que habrá pasado con las notas. Aparecieron dos más. Desde la escalera no llegaba a leer, pero una era a mano y la otra era con computadora. Tuve miedo, miedo de vivir con más gente horrible. Por suerte no es así. #QuedateEnCasa".
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