"Estar limpio es algo que le dedico a mi viejo, que aprendí en la vida que es primero por mí, porque si no, no se puede mantener. Si es primero por mí, no hay forma de caer y sí se lo regalo a mis hijos y a mis seres queridos".
"Siempre fue cariñoso, a lo mejor yo no me dejaba querer. Miro para atrás para aprender todo lo que no quiero volver a hacer. La felicidad pasa por los amigos, los hijos, los afectos y no estar encerrado en tu propia soledad, yo estoy encontrando felicidad en eso, por mantener vivo ese monstruoso apellido que Gerardo dejó", agregó.