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Ingrid Grudke y su papá
“Después de hacer la cuarentena, el domingo, los doctores me autorizaron a verlo. Fui y me miró con sus ojos enormes. Al día siguiente, a las 3 de la madrugada, se fue. Tenía Alzheimer y ya estaba en la etapa más cruel de la enfermedad. Ahora estamos todos en paz”, manifestó Ingrid en charla con el diario La Nación.
Y agregó sobre el vínculo que mantuvo con su padre: “Aunque siempre tuve paz sobre la relación que tuve con mi papá, poder verlo nuevamente, después de tantos meses de cuarentena y en sus últimas horas de vida, realmente es tranquilizante. Y sobre todo poder estar apoyando a mi mamá en este momento”.
Por lo acontecido, y teniendo en cuenta que por las cuestiones sanitarias previstas por el COVID-19, su labor, sobre todo la de modelo, está en pausa, decidió quedarse en Oberá.
En agosto pasado, el caso de Pablo Musse que no pudo entrar en la provincia de Córdoba para despedirse de su hija Solange quien había solicitado en una carta su deseo de abrazar a su padre.
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