En un hotel boutique con habitaciones sobre la playa, con pileta privada incluida, la pareja disfruta en soledad del agua cristalina, sus tiburones bebé y la comida del lugar.
Y luego de aprovechar la jornada a puro sol, Mauro y Wanda dieron un paseo por la playa y disfrutaron de un mágico atardecer.
Fue el futbolista quien compartió tres fotos del momento soñado que vivió junto a su esposa, en las que se los ve abrazándose y besándose.