Pero Wanda no se imaginó que, al llegar al Aeropuerto de Ezeiza tras desembarcar de un vuelo sin escalas de Air France, en el que todos viajaron en Primera Clase, la gente la iba a recibir con vítores.
Todos le gritaban “Wanda goleadora”, “Grande Wanda” y la felicitaban tras el escándalo mediático que le tocó vivir por la infidelidad de su esposo, Mauro Icardi, con La China Suárez.