Finalmente, Lola logró controlar sus nervios y detuvo su vehículo: "A las 10 cuadras me bajo a mirar lo que el pasó al auto. Después fui a la Comisaría 21 de Palermo y no me tomaron la denuncia: Me dijeron que si no hay heridos no podía hacerla".
"Ahora estoy viendo de comunicarme con la empresa porque no puede ser que una persona que maneja transporte público no puede tener esos ataques de ira. Fue una locura. Mi hija no paraba de llorar. Además desde afuera se veía la sillita...", concluyó Lola Bezerra, sobre la pesadilla vivida.