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EN BUENOS AIRES

5 Seconds of Summer volvió a la Argentina y lanzó una desafiante frase: "Somos la mejor boyband"

Entre guiños y sátiras a la industria pop, la banda australiana estrenó en vivo su sexto álbum de estudio y repasó más de una década de himnos en una noche que volvió a confirmar el vínculo que la une con el público argentino.

Hay bandas que crecen con su público y bandas que crecen frente a su público. 5 Seconds of Summer hizo las dos cosas al mismo tiempo en el Movistar Arena, en un show de la mano de DF Entertainment, que funcionó como bisagra: la presentación en vivo de “Everyone’s A Star!”, su sexto álbum de estudio, cruzada con el repaso de una discografía que ya lleva más de una década marcando generaciones. Tres años después de aquella noche en el Luna Park, Luke Hemmings, Michael Clifford, Calum Hood y Ashton Irwin volvieron a Buenos Aires con una versión más libre y más ruidosa de sí mismos.

El arranque no dejó lugar a dudas sobre el tono de la noche: NOT OK abrió el set con las luces apenas prendidas y el arena entero cantando de memoria una canción todavía fresca, y No. 1 Obsession terminó de romper el hielo. De ahí en más, la banda fue directo a la yugular con Teeth, Easier y More, tres golpes de guitarra y sintetizadores que funcionaron como recordatorio de por qué el cuarteto sigue siendo una de las bandas de pop-rock más potentes de su generación.

I Still Feel the Same y No Shame mantuvieron la temperatura alta antes de que She’s Kinda Hot desatara uno de los pogos de la noche. El bloque dedicado a la nueva era llegó poco después: Boyband (con su guiño irónico a la etiqueta que los acompañó desde el primer día), Telephone Busy, Evolve y Bad Omens mostraron a una banda que se permite jugar con los géneros sin soltar la identidad. Lejos de ser el tramo en el que el público espera los hits, fue uno de los momentos más celebrados.

El centro del show bajó las revoluciones para subir la intensidad. Ghost of You sonó con el arena convertido en un mar de luces y I'm Scared I'll Never Sleep Again sostuvo ese clima antes de uno de los giros más ingeniosos de la noche: uno de los videos en formato documental que marcaron el ritmo de todo el show, con tono de falso detrás de escena, narró una supuesta ruptura de la banda para que cada uno se dedicara a sus proyectos personales. La parodia funcionó como excusa perfecta para lo que venía: el bloque solista. Starting Line, Have You Found What Ur Looking For, Don't Forget You Love Me y Enough mostraron a cada integrante en su costado más personal, esa faceta que existe fuera del cuarteto y que rara vez tiene lugar en un show de 5SOS. El reencuentro llegó con una versión acústica de Amnesia que terminó cantando el Movistar Arena entero: una canción de 2014 sonando como si hubiera salido ayer, con la banda casi de espectadora.

Fiel al ritual que la banda repite en cada ciudad de la gira, hubo secret song: la elegida para Buenos Aires fue Babylon, una sorpresa que solo escucharon los que estuvieron ahí y que dejó al arena entre el grito y el silencio atento.

El tramo final fue una carta de amor a la propia historia. English Love Affair, Voodoo Doll y Don’t Stop devolvieron a la banda al pop-punk de sus comienzos, con Ashton Irwin marcando el pulso desde la batería y Michael Clifford empujando desde las guitarras. Jet Black Heart llegó como el momento de catarsis colectiva que sus fans esperaban, y She Looks So Perfect convirtió al Movistar Arena en un coro imposible de contener.

Para el cierre, la banda se guardó las dos cartas que resumen su presente y su vigencia: Everyone’s A Star!, el tema que le da nombre al disco y a la gira, con todo el arena iluminado, y Youngblood, ese himno que ya trasciende a la banda y que sonó como despedida perfecta. Cuando las luces se apagaron, todavía se seguía cantando en los pasillos.

Con este show producido por DF Entertainment, 5 Seconds of Summer sumó un nuevo capítulo a su historia con Argentina y dejó en claro que la nueva era les sienta bien: más maduros, más sueltos y con una comunidad de fans que los sigue acompañando canción por canción.