Uno de los momentos más emotivos llegó con "For Eva" y "La Medalla", cuando Evaluna Montaner subió al escenario para acompañarlo. Una escena que resumió el corazón del show: el amor, en todas sus formas, como hilo que atraviesa su obra, y la familia como punto de partida de un disco pensado para sus hijas, Índigo y Amaranto.
Ese mismo espíritu se replicó abajo del escenario. El Movistar Arena se llenó de familias, chicos y chicas que cantaron cada canción y convirtieron las dos noches en una verdadera fiesta. Una postal que confirma lo que La Tribu es en la Argentina: más que un fandom, un espacio de pertenencia que crece con cada visita.