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El Doctor muestra su lado más sensible en su nuevo video, Cúrame

Rompiendo por completo su clásica impronta urbana y callejera, el single, que constituye una reversión de Pupilas de la banda Mi Pequeña Muerte, muestra a El Doctor, una de las voces más crudas de la escena, encarnando una balada que demuestra la sensibilidad de un artista a prueba de todo.

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El Doctor acaba de abrir las puertas a su costado más íntimo y romántico. Tras el reciente lanzamiento de su aclamado álbum de estudio Young Doc, el artista presenta el videoclip oficial de Cúrame, el quinto track del disco y, sin dudas, uno de los puntos de quiebre más profundos en toda su carrera.

Cúrame no es una canción más en el repertorio de El Doc. Se trata de un sensible homenaje y una reversión de Pupilas, el tema editado en 2001 por la banda indie Mi Pequeña Muerte. Trayendo esa melodía a su propio universo, El Doctor entrega una balada con el ADN del rock nacional a flor de piel, donde las guitarras predominantes y una batería orgánica sostienen una interpretación vocal melosa, desgarradora y nunca antes escuchada en su discografía.

En esta pieza, la crudeza explícita le cede el paso a la vulnerabilidad. La letra funciona como un desahogo honesto sobre el sufrimiento, la resiliencia y el deseo genuino de dejar atrás un pasado marcado por el dolor y las adicciones ("Ya no me hace falta la cocaína para encenderme... quiero estar vivo"). Es un canto de redención que denota que, incluso en el fondo del infierno, siempre hay un destello de luz.

"A veces uno termina normalizando lo difícil que puede ser la vida, y este disco nace también desde ese lugar. Desde el desahogo, las heridas y todo lo que hubo que atravesar para llegar hasta acá", expresa el propio artista sobre la esencia que atraviesa esta nueva era.

El videoclip de Cúrame se consagra como la tercera entrega dentro de la propuesta estética de Young Doc.

Rompiendo por completo con la clásica visual urbana y callejera a la que nos tiene acostumbrados, el video nos sumerge en una atmósfera de ensueño y liberación. Vestido completamente de blanco, se lo ve a El Doctor flotando sobre el cielo, viajando y hasta pescando sentado arriba de una nube.

De esta manera, el artista sigue atravesando obstáculos y agujeros negros, esta vez, hechos de nubes, arcoíris y océanos. Sonriendo y en paz, la narrativa visual acompaña a la perfección el mensaje de la canción: no importa qué tan rota esté la vida, él sigue flotando porque hay esperanza y luz.