Cuando se terminaba la Navidad, una serie de stories en la cuenta de Sabrina Rojas daban cuenta de una posible situación de violencia de género. Se hicieron tres posteos sobre un supuesto hecho que rápidamente fue desmentido.
Fue la propia Sabrina la que sostuvo que tanto su cuenta de Instagram como la de su pareja, Luciano Castro, fueron hackeadas. Al mismo tiempo, aseguró que no tiene ganas de hablar con la prensa sobre un hecho que ellos no provocaron.
