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Thomas Fort apuesta todo a su proyecto más personal: "Nació de un lugar simple y humano"

Alejado de los flashes que su apellido suele atraer y tras dejar la empresa familiar, Thomas Fort se lanzó a un proyecto nacido de su pasión por el deporte. En diálogo con PrimiciasYa, cuenta qué lo impulsó a dar un giro profesional y qué busca construir en esta nueva etapa.

Thomas Fort apuesta todo a su proyecto más personal: Nació de un lugar simple y humano

Thomas Fort, hijo de Jorge, lidera Entre Cuerdas, una iniciativa que busca acercar al público la esencia del boxeo, mostrando el deporte desde una faceta que va más allá de lo meramente competitivo: la preparación, la disciplina y la intensidad emocional de quienes suben al ring, y, sobre todo, la historia personal de cada uno de los deportistas.

Hace apenas un mes se desvinculó de la empresa familiar tras denunciar malos tratos por parte de su tío Eduardo. Desde entonces, volcó su espíritu emprendedor de manera independiente, buscando construir su camino sin que el peso del apellido familiar se convierta en una carga o un condicionamiento, y demostrando que su impulso y talento son propios. En una charla con PrimiciasYa relató con lujo de detalle su recorrido y los pasos que está dando en su nueva etapa profesional

—¿Cómo nació el proyecto Entre Cuerdas? ¿Hubo algún momento o experiencia que te inspiró a crearlo?

Entre Cuerdas nació de un lugar muy simple y muy humano: la pasión por el deporte. Antes que emprendedor, antes que “hijo de…”, antes que cualquier otro título, yo me considero un deportista amateur. Amateur en el sentido literal: el que ama lo que hace. Entrené toda mi vida, pero jamás necesité vivir del deporte. Sin embargo, entrené siempre como si dependiera de ello.

El chispazo concreto surgió entrenando boxeo con Matías Villalba, un amigo con quien compartimos muchas horas arriba del ring y muchas otras hablando de la vida. Él venía del mundo de TikTok, tenía hambre de mostrarse, y yo tenía acceso al estudio de mi familia. Una tarde lo dijimos casi como un chiste: ¿Y si armamos un streaming y les damos visibilidad a los pibes del gimnasio?

Ese fue el origen. Sin inversores, sin gran plan, sin un comité detrás. Fue un experimento apasionado que se convirtió, casi sin darnos cuenta, en un movimiento.

Thomas Fort

—¿Qué te motivó a ponerlo en marcha? ¿Qué querés transmitir con este proyecto?

Nos dimos cuenta muy rápido de algo que pasa en todos los gimnasios de barrio: hay chicos con talento, con corazón, con disciplina… pero sin visibilidad. Y en un mundo en el que si no existís en redes parece que no existís en la vida, eso es un problema. Queríamos darles esa chance, que subirse a un ring no fuera un privilegio inaccesible, que, aunque sea por una noche, esos chicos sintieran lo que es ser vistos.

Lo que quiero transmitir es que el boxeo es una escuela de vida. Es familia, es barrio, es identidad, es ponerse de pie cada vez que uno cae. Entre Cuerdas no es un show de golpes: es un escenario donde la juventud muestra su disciplina, su esfuerzo y sus historias. Eso para mí es mucho más importante que cualquier knockout.

—¿Qué tiene el boxeo que te atrajo tanto como para crear un proyecto alrededor de él?

El boxeo es parte de la cultura porteña. Está en los clubes, en los gimnasios de barrio, en Almagro—donde justamente está nuestro estudio—y en la literatura: Cortázar, Borges, Roberto Arlt. Está en el tango, en el sudor, en el folclore. Y además, Argentina tiene una tradición de gigantes: Bonavena, Monzón, Nicolino Locche, el Chino Maidana, la Tigresa Acuña, Maravilla Martínez, Locomotora Castro, Luján, Coggi.

Es un deporte popular, visceral y a la vez poético. El que lo conoce termina entendiendo que no es violencia: es danza. Es precisión. Es carácter. A mí el boxeo me atrapó porque—como la vida misma—no premia al que golpea más fuerte, sino al que puede seguir adelante después de haber sido golpeado.

Entre Cuerdas

—¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de poner en marcha Entre Cuerdas y cómo lo superaron?

El mayor desafío fuimos nosotros mismos. La falta de experiencia técnica, la incertidumbre, la pregunta constante de “¿podremos hacerlo?”. No teníamos nada armado: ni formato, ni estructura, ni equipo, ni peleadores. Era literalmente un salto al vacío. Pero cuando algo es auténtico, se mueve solo.

Los profesores empezaron a traer a sus chicos. Los chicos querían participar. Las cámaras se consiguieron. El equipo técnico fue apareciendo. El proyecto se volvió un organismo vivo que crece casi por inercia.

Hoy seguimos mejorando todos los días. No es perfecto. No pretendemos ser ESPN ni TyC. Somos otra cosa. Somos barrio y pasión. Somos amateurismo con espíritu profesional.

—Se viene el evento del 6 de diciembre donde peleará Danilo "Choclo". ¿Qué sentís al verlo arriba del ring después de todo lo que pasó en su vida personal?

Lo de Danilo es, para mí, la historia del año en el deporte argentino, aunque todavía no haya salido en todos lados. Es un chico que atravesó situaciones muy duras, que fue adoptado por un hombre noble, Alejandro, que vio en él algo profundo y lo abrazó como un hijo. También hay que reconocer el gesto del padre biológico, que tuvo el coraje de admitir que no podía acompañarlo y permitió que otro lo hiciera. Eso también es amor.

Verlo subir al ring es ver a alguien que eligió seguir adelante cuando el mundo parecía decirle lo contrario. Y enfrente va a tener a Aquiles, otro chico extraordinario, acompañado y entrenado por su padre Lucas, un tipo admirable.

Para mí, esa pelea es un mensaje mucho más grande que el boxeo: es una historia de familias que se forman desde el corazón, no desde la sangre.

Danilo Choclo

—¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los jóvenes que siguen las historias de superación del proyecto?

Que el deporte no es solo físico: es identidad, autoestima, conducta. Que entrenar te salva de malos hábitos, te da una brújula moral. Te enseña a estar lúcido, disciplinado, tranquilo. Y que no importa de dónde vengas, la mayoría de los grandes boxeadores nacen de orígenes humildes. El ring iguala a todos.

Si hay algo que quisiera que entre a la cabeza de un pibe que nos ve es esto: tu historia importa. Tu esfuerzo importa. Y siempre hay alguien dispuesto a mirar si vos te animás a mostrarte.

Embed - EntreCuerdas | 12 Golpes Clasicos Del Box on Instagram: " Cuando el boxeo y el espectáculo se encuentran, nace algo único. Este es el tráiler oficial de Entre Cuerdas: el proyecto que busca revalorizar el boxeo amateur argentino y llevarlo a un público nuevo, joven y apasionado. Estética cinematográfica Peleas reales Historias que importan Escenas que te hacen reír, vibrar y sentir Con Matías Villalba & Thomas Fort Esto recién empieza. Bienvenidos al inicio de una nueva era. #EntreCuerdas #BoxeoArgentino #Pasión #NuevoShow"
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—Viniendo de la familia Fort, ¿sentís que hay algo de ese espíritu de emprendimiento y pasión que llevaste a Entre Cuerdas?

Mirá, ser un Fort es una mochila que pesa. Para bien y para mal. Pero Entre Cuerdas no tiene nada que ver con las luces, la extravagancia o el ADN mediático que muchos asocian al apellido.

Lo que sí heredé—y lo digo con orgullo—es de mi padre, Jorge. Él fue quien me inculcó el deporte, la disciplina, la resiliencia. La parte menos conocida de la familia Fort es justamente la más valiosa para mí: el trabajo silencioso, la lucha diaria, el esfuerzo sin cámaras.

Siendo totalmente honesto, gran parte del clan Fort no comparte ese estilo de vida. No digo que esté mal, pero no es el mío. Mi camino es otro. Y Entre Cuerdas es la prueba de que mi identidad no está atada a la historia empresarial familiar, sino a las cosas que construyo con mis manos y con mi gente.

—¿Cómo imaginás que Entre Cuerdas puede crecer en el futuro? ¿Hay otros atletas o historias que te gustaría mostrar?

Tenemos un universo enorme por delante. Hoy somos un streaming humilde. Mañana podemos ser televisión abierta. Pasado, un formato regional. La puerta está abierta: hay conversaciones, hay oportunidades, y el proyecto está preparado para dar ese salto.

Lo que más me entusiasma es que hay cientos de chicos con historias potentes, nobles, conmovedoras. Yo no quiero mostrar solo peleas: quiero mostrar vidas. Quiero que Entre Cuerdas sea un archivo de la juventud argentina que pelea por su lugar en el mundo.

Si algo aprendí es que cuando un proyecto nace desde un lugar genuino, crece solo. Y Entre Cuerdas tiene algo que ni se compra ni se fabrica: alma.

Entre Cuerdas 2

     

 

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