"Poco a poco fui negociando con mis egos, reconciliándome con las adversidades, y disculpándome conmigo mismo. EPIFANÍA es una de mis palabras preferidas. Y justamente habla de eso. Quitarnos el velo y entender que cada día DIOS tiene un regalo para hacernos. Desearía no lastimar a nadie más. Hago lo posible. Pero soy humano. Y gozo de su perdón", cerró Tomás Dente muy reflexivo.