“Gracias a Dios, gracias a Dios, después de 20 minutos en los que caminaba por las paredes me llegó un mail de que la transferencia había sido revertida. El banco sospechó, dudó, la tomó, pero después la revirtió”, explicó el periodista que realizó la denuncia correspondiente en la Fiscalía de Cibercrimen.
“Yo, un verde, eh -reconoció-. Pero no caigo nunca: de esos mails me han llegado 300. Hoy, me agarró con la defensa baja. Y lo metí, porque no sé qué tenía en la cabeza. Y al toque me llaman. ¡Y pumba!, me engancharon. Cuidado, cuidado, mucho cuidado”, asumió.
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