Rocío Hazán, hija de Lucía Galán, vivió uno de los días más importantes de su vida al casarse con Damián Aramendi en una celebración que combinó romanticismo, tradición y un despliegue digno de las grandes bodas del espectáculo.
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Rocío Hazán y Damián Aramendi celebraron su boda con una fiesta soñada en Benavídez, rodeados de muchos famosos, emoción y momentos inolvidables.
Así fue la lujosa boda de Rocío Hazán, hija de Lucía Galán famosos, shows en vivo y detalles exclusivos
Rocío Hazán, hija de Lucía Galán, vivió uno de los días más importantes de su vida al casarse con Damián Aramendi en una celebración que combinó romanticismo, tradición y un despliegue digno de las grandes bodas del espectáculo.
La pareja ya había formalizado su unión días antes, el miércoles 25, con una ceremonia civil íntima en el Registro Civil de la calle Uruguay. Sin embargo, el gran festejo llegó el domingo 29 de marzo de 2026, cuando familiares, amigos y celebridades se reunieron en Astilleros Milberg, en Benavídez, para ser parte de una noche soñada.
Uno de los momentos más conmovedores fue el ingreso de la novia a la ceremonia religiosa. Rocío caminó hacia el altar del brazo de su padre, Alberto Hazán, en una escena cargada de simbolismo que emocionó a todos los presentes. La ceremonia marcó el tono de una velada en la que los afectos y los vínculos familiares estuvieron en primer plano.
Tras el “sí”, la celebración continuó con una fiesta a puro lujo. No faltaron los clásicos: el vals de los novios, el corte de torta y una pista de baile que se mantuvo encendida durante toda la noche. El broche musical estuvo a cargo de Los Totoras, quienes hicieron bailar a todos con su show en vivo.
En cuanto a su look, Rocío apostó por la elegancia minimalista. Para la ceremonia lució un vestido con corset estructurado, escote en “V” pronunciado y mangas largas, mientras que más tarde sorprendió con un segundo cambio de estilo igualmente romántico.
El evento también reunió a varias figuras del mundo del espectáculo, cercanas a la familia. Entre los invitados se destacaron Ángel de Brito, Verónica Lozano y Marcelo Polino. También dijeron presente Patricia Sosa, Oscar Mediavilla, Marcela Morelo, Ana Rosenfeld, Teresa Calandra, Susana Roccasalvo, Sandra Mihanovich, Marilina Ross, Manuela Bravo y Silvina Chediek, entre otros.
Un capítulo aparte fue la presencia de Joaquín Galán, tío de la novia e integrante de Pimpinela, quien tuvo un rol muy cercano durante toda la jornada y acompañó a Rocío en distintos momentos clave.
Con una combinación perfecta entre emoción, música y glamour, la boda de Rocío Hazán se convirtió en uno de los eventos sociales más comentados, dejando postales imborrables de una noche que tuvo todos los condimentos de un verdadero cuento de amor.
Rocío Hazán, hija de Lucía Galán, atraviesa un gran presente personal tras su reciente casamiento con Damián Aramendi, una relación que comenzó de una manera muy particular y con un fuerte vínculo con el mundo de la música.
El inicio del romance tiene una conexión directa con el universo de Pimpinela. Aramendi se desempeñaba como road manager del dúo cuando conoció a Rocío, y fue en ese contexto laboral donde surgió el flechazo. Durante un viaje a Las Vegas, en el marco de la entrega del Grammy a la Trayectoria, la pareja decidió apostar al amor, aunque en un principio lo mantuvieron en secreto.
Con el paso del tiempo, la relación salió a la luz, y fue la propia Lucía Galán quien recordó la situación con humor: “Era nuestro road mánager, o sea que me quedé sin hija y sin mánager. Se conocieron trabajando y empezaron a salir en secreto ocultamente cuando nos entregaron el Grammy a la Trayectoria en Las Vegas. Ellos creían que ninguno lo sabíamos, pero lo sabíamos hace un montón. Cuando lo oficializaron, les dijimos chicos relájense”.
Rocío es fruto de la relación entre Lucía Galán y el empresario Alberto Hazán. Nació el 10 de enero de 1997 y, pese a la separación de sus padres cuando era muy chica, siempre creció en un entorno de contención y cercanía familiar.
Desde temprana edad estuvo muy vinculada al ambiente artístico. Acompañó a su madre en giras y desarrolló un interés genuino por la música. Incluso, en su infancia, compartía con su primo Francisco —hijo de Joaquín Galán— el sueño de crear una nueva versión de Pimpinela.
Si bien con los años no siguió una carrera profesional en ese rubro, Rocío se formó en disciplinas como comedia musical y piano, manteniéndose siempre cerca del mundo artístico que forma parte de su historia familiar.


