Con la misma sinceridad, el actor confesó que, pese a los años de trayectoria, aún siente la emoción de sus primeros pasos: “Sigo sintiendo ese cosquilleo antes de encarar un proyecto, el deseo profundo de querer contar historias. Estoy enamorado de esto. Me gusta conocer gente nueva, países, la idiosincrasia, los pueblos”.
“He tenido mis crisis, como cualquier actor. Es un oficio que tiene sus momentos de frustración, de desencuentro y de empalagarse de su propio trabajo. Son naturales y normales, nunca las viví al extremo. Tengo la suerte de que, cuando me viene un agotamiento con un medio en particular, puedo cambiar”, reconoció que, como todo artista, atravesó momentos difíciles, pero que aprendió a encontrar equilibrio dentro de la inestabilidad del oficio.