El acuerdo ordenado por una corte le dio a su padre, Jamie Spears, control sobre su patrimonio, de unos US$60 millones, y otros aspectos de su vida.
La cantante ha intentado despojar a su padre de ese poder mediante mecanismos legales y hasta reveló cuestiones personales.
"Quería quitármelo (el DIU) para poder intentar tener otro bebé, pero este supuesto equipo no me permite ir al médico a hacerlo porque no quieren que tenga más hijos", declaró.
"Así que básicamente esta tutela me está perjudicando más que beneficiándome. Me merezco tener una vida. He trabajado toda mi vida", sentenció.
La cantante dijo también que el litio, la medicación que alguna vez le dieron "contra su voluntad", era tan fuerte que se sentía "embriagada" y "no podía mantener una conversación".
"He estado en negación, he estado en shock. Estoy traumatizada", dijo en la audiencia, que insistió se transmitiera públicamente.
"Han pasado muchas cosas desde la última vez que vine a la corte hace dos años. No había regresado a la corte porque sentí que no fui escuchada", declaró.
La abogada defensora del padre de Spears leyó un comunicado en nombre de su cliente: "Él siente mucho ver a su hija sufriendo y con tanto dolor. El señor Spears ama a su hija y la extraña mucho", explicó.
La artista de 39 años, sin embargo, dijo que su padre deseaba hacerle daño: "El control que tenía... para dañar a su propia hija, 100.000%, le encantaba", dijo.
Fuente: BBC.