"Una vez nos olvidamos la coreografía completamente, tiramos fruta. Fue en la bachata: me perdí y obviamente mi papá me seguía a mí. Yo me tenía que acordar la coreo, ¿y viste cuando se te viene un blanco? Estaba ahí en el medio y le dije 'pa, seguimos'. Hicimos ocho veces el paso básico de la bachata y nos fuimos", arrancó a contar.