“Yo arranqué a los 18 años. Por suerte ahora se está visibilizando algo que sucede a una escala mucho mayor de la que se vio, que es la punta del iceberg. La cocina es un lugar de mucho hostigamiento, no solo a la mujer, también con los hombres y los que recién empiezan. Me han dicho con maldad ‘Chantal, andá a buscar la sartén’, agarrarla y que esté hirviendo. ‘Derecho de piso’, me advertían”, recordó.