Conmoción: murió el baterista de Los Piojos en medio de un ensayo
Se trata de Daniel Oscar Buira, quien integraba la banda de Los Piojos. Sufrió una descompensación durante la madrugada y falleció a los 55 años.
21 mar 2026, 09:59
Conmoción: murió el baterista de Los Piojos en medio de un ensayo
La música argentina amaneció con una noticia que golpeó de lleno al ambiente del rock. Daniel Oscar Buira, histórico baterista de Los Piojos, murió en la madrugada de este sábado a los 55 años tras sufrir una descompensación mientras se encontraba en una escuela de percusión ubicada en el partido bonaerense de Morón.
De acuerdo a la información brindada por fuentes policiales a la Agencia Noticias Argentinas, el músico estaba en la Escuela de Percusión La Chilinga cuando se produjo una situación de urgencia que derivó en un llamado al 911. Efectivos se acercaron rápidamente al lugar y, al arribar, tomaron contacto con testigos que intentaron reconstruir lo sucedido en los minutos previos.
Según el relato de una de las personas presentes, Buira se encontraba en un patio interno del establecimiento y fue allí donde comenzó a sentirse mal. En ese contexto, el baterista habría pedido asistencia al manifestar que “no podía respirar”, lo que generó preocupación inmediata entre quienes estaban en el lugar.
Oscar Buira
Siempre de acuerdo al testimonio recabado, al acercarse para ayudarlo, la situación se agravó de manera repentina: el músico se descompensó, perdió el conocimiento y dejó de respirar. La escena generó conmoción entre los presentes, que aguardaron la llegada de los servicios de emergencia con la esperanza de revertir el cuadro.
Minutos después, personal del SAME se hizo presente en la escuela de percusión y, tras realizar las maniobras correspondientes, constató el fallecimiento de Daniel Oscar Buira en el lugar, sin posibilidad de reanimación.
En paralelo, los efectivos policiales dialogaron con familiares del artista, quienes señalaron que el baterista padecía asma, un dato que quedó incorporado a la investigación para intentar esclarecer el cuadro que derivó en su muerte.
Por su parte, el Ministerio Público Fiscal dispuso una serie de medidas de rigor para avanzar con la causa. Entre los puntos relevados, se indicó que no hay cámaras de seguridad en el interior del establecimiento, aunque sí existen registros fílmicos en la zona externa que podrían aportar información.
La investigación quedó a cargo de la UFI 8, que ahora deberá determinar con precisión las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento del reconocido músico.
buira-chilinga
Quién era Daniel Buira, baterista de Los Piojos
Daniel Buira fue una pieza fundamental en el origen de Los Piojos y el encargado de imprimirle ese pulso tan particular que marcó a fuego la identidad de la banda en sus primeros años.
Desde la formación del grupo en 1988, Buira se convirtió en el motor rítmico que sostuvo y moldeó el sonido piojoso junto a Andrés Ciro Martínez, Miguel Ángel Rodríguez, Daniel Fernández y Pablo Guerra, quien más tarde dejaría su lugar a Gustavo Kupinski. Entre todos dieron forma a una propuesta que mezcló con fuerza el rock con la murga, el candombe y distintos ritmos afro-latinos, logrando un sello propio que rápidamente los distinguió dentro de la escena.
El aporte del baterista quedó plasmado en los discos más representativos de aquella primera etapa del grupo: Chactuchac (1992), ¡Ay Ay Ay! (1994), Tercer Arco, Azul (1998) y Ritual (1999), trabajos que consolidaron a la banda como una de las más influyentes del rock nacional.
buira
Pero su rol no se limitó a lo instrumental. Buira también participó activamente en la composición de canciones que se volvieron emblema del repertorio piojoso, entre ellas “Cancheros”, “Te diría”, “Desde lejos no se ve”, “Buenos tiempos” y “Motumbo”, tema que años más tarde sería recuperado por la banda en el disco Máquina de sangre.
Su salida de Los Piojos se concretó en el año 2000, marcando el cierre de una etapa clave. Sin embargo, el vínculo con el grupo nunca se rompió del todo: en 2024, cuando la banda anunció su esperado regreso tras 15 años de inactividad, Buira no dudó en sumarse con entusiasmo a la reunión.
En paralelo, desarrolló otro proyecto que se transformó en un legado propio dentro de la percusión: La Chilinga. Fundada en 1995 luego de un viaje a Brasil, la iniciativa creció hasta convertirse en una verdadera comunidad musical. Actualmente cuenta con más de 900 alumnos, alrededor de 30 docentes y distintas sedes distribuidas en el Gran Buenos Aires. En ese espacio también editó cinco trabajos discográficos: Percusión, Viejos Dioses, Muñequitos del tambor, Raíces y Banda Fantasma.
Además, Buira integró la banda de Vicentico durante doce años, participó como sesionista en cerca de cien discos y, en 2016, presentó su proyecto solista con el álbum Quilombo, ampliando aún más su recorrido artístico.