Con el estadio totalmente entregado, también sonaron “Sudestada”, “Vals inicial”, una poderosa versión de “Yira – Yira”; y promediando la noche, llegaron “Ay ay ay”, “Quemado”, “Cancheros” y “Tan solo”, en un bloque que combinó desahogo, nostalgia y pura celebración.
Con “Shup-shup” y “Verano del 92”, el pogo se volvió himno. En este último tema, se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche: subieron al escenario Las Liendres, los hijos de los integrantes de la banda, que cantaron junto a sus padres y llenaron River de emoción.
Pero no terminó ahí, Los Piojos hicieron sonar “Como Alí”, “Bicho de ciudad”, “Paciencia” y “Ruleta”, en una seguidilla que reafirmó el poder simbólico y popular de su música.
El final llegó con todo: “Unbekannt”, “Genius”, “(Muévelo)”, “Farolito” y “Y qué más” pusieron el broche a una noche inolvidable, de cuerpo, alma y garganta.
La segunda y última función será el 22 de junio, será transmitido en Argentina, Uruguay y Paraguay por Flow, en el mismo estadio y promete ser otra noche histórica.
Porque si algo quedó claro anoche, es que la música de Los Piojos sigue latiendo en cada garganta, en cada abrazo y en cada pogo.