Y comentó: “Un día estaba en una reunión y me llaman ‘¿podés venir un minuto?’. Ahí fue cuando me dijeron que había muerto en un accidente de tránsito. Mi reacción fue ‘no puede ser’. Era un tipo maratonista con dos hijos hermosos”.
“Hasta el día de hoy yo lo tengo muy presente. Me demostró aún más que todos los días yo me tengo que levantar y tratar de pasarla lo mejor posible. Tratar de ser feliz y si es posible hacer feliz al otro en ese mismo día. Decirlo es fácil, implementarlo muchas veces me es difícil. Pero todos los días trato y lucho por eso. En un segundo no estás más. Por eso disfruto y si se puede hacer feliz a otra persona durante el día, misión cumplida”, explicó Damián con dolor.