En ese sentido, sentenció: "Monzón no tenía colmillos e iba por la noche a matar mujeres. Era un chabón, que tuvo una vida miserable, que el éxito lo hizo irse por las nubes y sentirse todopoderoso, y era un tipo violento que mató a su mujer. Lo tremendo del asunto es que es como un primo tuyo,no hay que mostrar al femicida como un bicho extraño. El femicida es un tipo que es un violento que un día fue más violento que otros días".
Por caso, continuó: "Era interesante que el fiscal sea fanático de este tipo porque es lo que le pasaba a la sociedad, que era fanática de esta persona. Muchos fueron condescendientes y otros se ubicaron en los hechos, en un momento donde increíblemente había una idiosincrasia diferente a la de hoy en día con relación a la violencia de género".
Y añadió: "Esta cosa de cómo se trataba, aceptaba y normalizaba la violencia machista. Monzón no tuvo un agravante por el vínculo con Alicia por no estar casado legalmente, se hablaba de crímenes pasionales. Me parecía interesante poder abordar la historia sin ponernos en un lugar de denuncia de hechos porque los hechos denuncian por sí solos. Monzón todavía tiene una estatua".
Por otro lado, habló de sus sensaciones sobre el producto terminado: "Estoy muy feliz porque creo que es un producto artístico excepcional y cuando te sentís parte de algo tan grande y copado, te sentís con suerte de ser parte semejante máquina. Narrativamente tiene una importancia grande en el relato sobre el personaje de Monzón".