Según dichos de su ex, Cáceres cumplió con la cuota de alimentos sólo durante ocho meses. No fue todo: en febrero de 2012, Pagano recibió una cédula en la que Cáceres le solicitaba el divorcio sin alegar causal. Ella respondió con una demanda por injurias graves, abandono de hogar y falta de asistencia, exigiendo el cumplimiento de aquel convenio pactado. Desde entonces la batalla legal está planteada. Y cada parte mostrará sus garras para triunfar en esta guerra judicial que promete no dar tregua. Todo se tramita en el Tribunal de Familia Nº 2 de San Isidro. La pareja -que convivía desde 1995, y se casó en el 2000 por civil y por iglesia- protagonizó varios idas y vueltas, hasta que decidieron separarse y rubricaron el acuerdo.
Pagano asegura que, pese a estar separados, e incluso sabiendo que Fernando tenía otra pareja, acudió en su ayuda cuando sufrió el asalto. “Estuve a su lado en todo momento, en total fueron tres meses y cuatro días junto a él en el Hospital Ramón Carrillo, donde la otra ni apareció”, explica la ex esposa del “Negro” Cáceres, y agrega: “Recuerdo que él se había ido a España por 20 días, y cuando llegó los chicos le pidieron que fuera a verlos y él les dijo que se iba a descansar porque estaba exhausto, que los vería al otro día. Y entonces salió con ella y pasó lo que pasó”.
Pagano dice que subsiste como puede, vendiendo alguna que otra prenda en las ferias que se realizan dentro del country donde vive. Y aclara que Cáceres vio a sus hijos hasta el último 25 de diciembre, y que los chicos le contaron que en esa oportunidad apenas si les dirigió la palabra.
“Desde ese entonces ni siquiera se comunicó, hasta hace poco, seguramente porque sabe que contestamos legalmente a su demanda y el caso podía trascender a la prensa”, cuenta Claudia, que se empeña en dejar en claro que ella reclama lo que es justo porque tiene tres hijos que mantener.
La abogada de Pagano, Ana Rosenfeld, piensa demostrar que el ex jugador es propietario de entre 10 o 12 departamentos en Capital Federal, por los que percibiría una alta renta mensual, y que podrían figurar a nombre de sus familiares más directos. Sin embargo, de acuerdo con su valor, no será difícil demostrar que quien financió la compra fue el ex futbolista en virtud de los ingresos de sus allegados dado que no son lo suficientemente elevados como para costear tales propiedades. De lo contrario, tendrán que demostrar que accedieron a algún préstamo hipotecario o recibieron una herencia. Rosenfeld, además, buscará que se levante el secreto bancario en España para acceder a los depósitos que Cáceres tiene en el país europeo.
Pagano, por su parte, insiste en dejar bien en claro que su objetivo no es perjudicar la recuperación de Cáceres; al contrario, sólo desea que se ponga bien y que vuelva a ver a los tres niños que tuvo con ella. Aclara que pide simplemente que pague lo que se comprometió, porque está en condiciones de hacerlo y porque están en juego el presente y el futuro de sus hijos. Sin lugar a dudas, la primera batalla de esta guerra ya está en marcha.