Luego agregó: "¡Me pegan afiches de las chicas desnudas en la puerta del vestuario!", se quejó el hermano de las Griegas".
"Igualmente no me puedo enojar porque soy yo contra un millón. Nos divertimos y todo termina entre risas", sentenció.
Firme, Nicolás sostuvo: "Soy muy celoso. Las cuido demasiado. Les pueden decir un piropo y no me enojo, pero si se pasan, me vuelvo loco. Sé que no son dos monjas, pero son mis hermanas".
Por último indicó que "a la cancha no vienen a verme porque ante cualquier comentario en la tribuna iría a agarrarme a piñas".