De todo ese dolor, Jenny tomó la fuerza para hacer un cambio drástico en su vida. “Salí a la calle a trabajar de moza”, explicó antes de dar a conocer que llegó a Buenos Aires porque se enamoró de un argentino.
Mavinga se casó y tuvo dos hijas que al momento de su ingreso a la casa de Gran Hermano tienen 14 y 11 años de edad. “Estuve 13 años casada, después me separé y a los 3 meses conocí a mi novio actual, mi marido, y me metí acá para cumplir mi sueño de tener mi placard propio y darle una habitación a cada una de mis hijas”, continuó la africana.
La jugadora de Gran Hermano tiene una peluquería muy conocida en La Plata y comentó que “es especialista en pelos postizos”. “Yo siempre voy a seguir luchando para ser quién quiero ser”, remarcó.