Y amplió: “Nico y yo supimos encontrar la felicidad con libertad. Sin mandatos, abocados a un muy buen presente laboral y con la posibilidad de mirarnos y de repente decir: ‘Ey, preparate unos mates y hacete un bolso… En diez salimos a la Costa’ o ‘¿Nos vamos de viaje? ¿Dos meses? Sí, dale’. Y por ahí con hijos resignaríamos esas locuras que hoy, a los 34, me hacen tan feliz. Si el día de mañana llega un bebé, ¡sería maravilloso! Pero ya no nos obsesiona".
"Cuando perdimos el embarazo dijimos: ‘Paremos un toque, escuchémonos, tenemos la vida por delante’. Y así fue. Ya no somos los mismos de 2013. Se había hecho más pesado el ‘¿Y, chicos? ¿Para cuándo?’ que lo que realmente nos pasaba a nosotros”, concluyó la actriz.