A principios de junio la noticia no parecía sorprender a Hollywood: Bradley Cooper e Irina Shayk se separaban. El actor y la modelo rusa ponían oficialmente fin a una relación de cuatro años (y de la que nació Lea, hoy de dos años). Los rumores de ruptura llevaban meses. Se hablaba de un flechazo que el mundo había presenciado en la última entrega de los Oscar: el de Lady Gaga y Cooper, quienes tenían una química que traspasaba la pantalla.