“Después mi mamá pudo subalquilar un local a otra señora de la comunidad que se quería jubilar. Yo dormía en el pasillo porque no había lugar. De día, dos sillas sostenían mercadería, y de noche ponían las dos sillitas, con planchas, y dormíamos. En mi familia nunca hubo una sensación de arrepentimiento. Siempre fue para mejor. Argentina siempre fue la mejor opción", añadió.