"No sé si fue coincidencia, casualidad o que papá nos envió eso para que nos llene la vida de alegría. Y nos mandó a Rafael, que lleva el nombre de papá. Lo único que me queda por concretar y no se me pudo dar era que mi viejo conociera a mi hijo, eso no se me pudo dar. Era un sueño que conozca a su nieto, pero si lo vemos desde el otro punto de vista, él fue quien lo mandó, entonces está cerrado el círculo. Cuando alguien muy importante se va, dicen que alguien muy importante viene y quizás ellos se conocieron en otro plano y desde el cielo mandó a este angelito para que nos alegrara la vida después de la tristeza más grande que tuve en mi vida que fue su pérdida y sobre todo un gran aliciente para mi vieja para seguir adelante. Ahora el nieto es la luz de su vida", finalizó aún movilizado Carret.