En la edición del viernes, una participante de Los 8 escalones del millón (El Trece) sorprendió al revelar que sus perras se llaman Wanda y Nara.
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En la edición del viernes, una participante de Los 8 escalones del millón (El Trece) sorprendió al revelar que sus perras se llaman Wanda y Nara.
“Entre ustedes está el millón de pesos, Manón que va por los dos millones en una jornada inolvidable. Manón, de 23 años volvió. ¿Quién va a empezar acá? ‘¿Qué pasa si?’ se llama el escalón”, preguntó el conductor, a lo que la mujer eligió recibir la primera pregunta.
“Idalina, 68 años, jubilada, administrativa en salud pública, tiene dos nietos, tiene dos perras… ¿Cómo se llaman las perras?”, le preguntó Guido, mientras ella se sonreía.
“Wanda y Nara”, le respondió, generando la sorpresa de todos. “¡Wanda y Nara!”, comentó Kaczka. “Si viene un perro, le ponés Andrés”, bromeó el conductor, haciendo referencia al padre de la mediática.
“Son dos hermanitas. Lo que pasa es que, cuando las fui a vacunar, estaba justo la tele prendida y me preguntaron ‘¿cómo se van a llamar?’. Estaba con mi nieto y me dice ‘abuela, les vamos a poner Wanda y Nara’”, explicó Idalina.
“Y las querés a las chicas, Wanda y Nara”, le dijo Guido, hablando de sus mascotas. “Por supuesto”, le contestó la participante.
El martes en el programa Los 8 escalones del millón se vio otro sorprende gesto de un participante al aire con un rival de competencia.
Se trata de Matías, ganador de un millón de pesos en el ciclo que conduce Guido Kaczka, quien se conmovió con la historia de Viviana Castellano, quien tuvo cáncer de ovarios hace cinco años y fue operada dos veces y necesita el dinero para arreglar el auto y podre moverse.
"No sigo Guido. Hasta acá. Que tenga la oportunidad de seguir ella", dijo el joven tras ganar el premio y dejarle su lugar a futuro para la mujer siga compitiendo en el ciclo.
Viviana se emocionó hasta las lágrimas con el noble gesto del muchacho. “Tengo que arreglar un auto que me ayudó a comprar mi hermana hace un par de años porque sufrí una enfermedad. Con el tiempo el vehículo quedó viejo, se fundió el motor y sale costoso”, explicaba la mujer.
“Tuve una vida muy difícil y no pensé que podía. El tratamiento fue dos años antes de la pandemia, por suerte. Hoy estoy re bien, estoy con controles cada 6 meses y no lo puedo creer porque volví a nacer”, agregó con valentía.