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Carlitos Balá haciéndole su icónico "Sumbudrule" a Panam en alguno de los tantos shows teatrales que compartieron.
Murió Carlitos Balá: Las 5 frases más famosas que marcaron la infancia de varias generaciones
A primera hora de este viernes se conoció la triste noticia de la muerte de Carlitos Balá a los 97 años, el animador infantil con el que crecieron varias generaciones y que, sin duda, marcó toda una época en la cultural popular argentina. El humorista y animador infantil había sido internado durante la tarde del jueves en el Sanatorio Güemes a causa de una abrupta descompensación.
Con más de medio siglo de trayectoria artística en su mayoría dedicada al show infantil, Carlos Salim Balaá Boglich, tal su verdadero nombre, pasó por todos los medios de comunicación (radio, televisión, cine, circo, y teatro). Sus comienzos fueron en la radio y luego en televisión en La revista dislocada, junto a Délfor Dicásolo. Pero la fama comenzaría a acompañarlo al formar parte del trío "Balá, Marchesini y Locatti" a fines de la década del '50 en Radio El Mundo de la mano de un grande del éter, como Antonio Carrizo.
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Carlitos Balá y su gestito de idea a lo largo de las décadas.
Claro que luego se abriría paso en su carrera solista convirtiéndose en una verdadera institución humorística infantil, que marcó toda una época de la mano de sus personajes y frases que lo identificaban, convirtiéndose en muletillas de uso corriente entre grande y chicos.
Quién no dijo alguna vez "¿Qué gusto tiene la sal?", o "Sumbudrule" mientras hacía el gesto sobre la cabeza de otro. Otra palabra identificatoria de Carlitos Balá es el famoso "Chupetómetro", aquel contenedor en el que los chicos dejaban su chupete en sus shows despidiéndose así de aquel compañero inseparable de los primeros meses de vida. En tanto, "Un gestito de idea", uniendo el dedo pulgar con el índice en señal de que todo está bien, es otra de las icónicas frases del actor.
Por último, el famoso "Angueto quedate quieto", aquella mascota imaginaria que llevaba con una rígida correa y que hasta tuvo su canción, quedará en el inconsciente colectivo de todos a la hora de pedirle de manera amable a una criatura revoltosa que baje los decibeles.