Pese a los pedidos para que se comporten cuando llegaba su novio, Oscar contó con la complicidad de Galíndez, el histórico masajista de la Selección Argentina.
Cuando el muchacho tocó el timbre, Ruggeri dispuso un operativo para obligar a toda la familia que armen dos filas.
Nadie se negó y al llegar al jardín, Cande se sorprendió de la escena que había montado su padre.
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¿Cómo terminó la historia? El chico tuvo que pasar por el medio de las dos filas como en las iniciaciones futboleras y recibió una malteada de parte de cada uno de los presentes.