El médico e investigador reveló a La Capital que el trabajo (que incluyó a cientos de profesinales en todo el mundo) tiene un enorme valor por la cantidad de personas incluidas y el alcance. "No es lo mismo hacer un estudio en un hospital especializado con 300 pacientes que uno con 12 mil personas y un seguimiento de tantos años. Las conclusiones de esta pesquisa se pueden extrapolar a casi cualquier población", destacó. Otro aspecto interesante del trabajo, que captó la atención de los concurrentes al congreso del American College of Cardiology, es que quienes fueron evaluados no son necesariamente pacientes. "Por eso hablo de sujetos, porque muchos de ellos no están en tratamiento, no son enfermos. Son personas que pueden tener algunos factores de riesgo —que pueden o no conocer su nivel de colesterol, por ejemplo— y que son un espejo de lo que le sucede a la población común", afirmó. El estudio, denominado Heart Outcomes Prevention Evaluation 3 (Hope 3), se gestó a partir de la hipótesis del doctor Salim Yusuf, líder científico de la Universidad Mac Master de Ontario, Canadá, y del Hamilton Health Sciences (un prestigioso grupo médico), que consideró que con una tríada de pastillas "low cost" (bajo costo) y con pocos efectos adversos, podrían evitarse infartos y otros problemas de salud cardiovascular en hombres y mujeres vírgenes de estos episodios. En definitiva: prevención primaria, acciones para actuar antes del daño, esperanza de vida en estado puro. ¿A quiénes seleccionaron para dirimir esta suposición? Personas de ambos sexos que no habían sufrido enfermedades cardiovasculares, con riesgo medio de padecer ataques al corazón o al cerebro y que no hubiesen presentado contraindicaciones a las drogas utilizadas en el estudio (las estatinas y los antihipertensivos); con valores de colesterol promedio y presión arterial de 90/140 también promedio, lo que implica que muchos estaban por debajo o por encima de esos valores. En rigor, los individuos con presión alta (más de 140) fueron los más favorecidos."Las dosis que recomendamos son bajas y resultó que tienen un impacto favorable en términos de reducir la mortalidad vascular, el infarto y el ACV. Estamos en condiciones de asegurar que se benefician claramente aquellos sujetos con algún factor de riesgo general intermedio. En ellos, la administración crónica de estas drogas simples dio como resultado un beneficio clínico ostensible", expresó Díaz. Respecto a la indicación de las estatinas (drogas para bajar el colesterol, cualquiera sea la marca), el médico rosarino hizo una aclaración importante: "Nosotros medimos la presión a quienes participaron del estudio, pero no el colesterol. ¿Por qué? Porque no importa tanto qué nivel de colesterol tengo, siempre se puede bajar. Entonces, como mensaje: tenga el colesterol que tenga una persona debe tomar las estatinas en las dosis adecuadas". En cuanto a los antihipertensivos, el cardiólogo respondió a la consulta de por qué se combinan dos drogas: "Sabemos que dos, en dosis bajas, son más eficientes que una sola en altas dosis". ¿Tres pastillas por día pueden cambiar la expectativa de vida? El especialista afirma que si, y que incluso se está trabajando a nivel mundial para lograr combinar las tres drogas en una sola cápsula (lo que se denomina polipyl), lo que facilitaría la adherencia al tratamiento. Díaz confía en que en 15 años, gracias a las implicancias de este trabajo, morirán muchas menos personas a causa de fallas en su corazón. Simples. "Hay que destacar que hablamos de usar medicamentos genéricos. En la Argentina los producen laboratorios nacionales y en Santa Fe lo hace la provincia. En el plan Remediar se entregan las estatinas", enfatizó el especialista y agregó que "sería muy positivo que los médicos empiecen a indicar estas drogas, aunque sabemos que el efecto en lo que se refiere a la aplicación práctica de los resultados de un estudio como este lleva su tiempo. El 10 por ciento de los profesionales que lo lean y estudien empezarán mañana, otros se tomarán unos meses, y el 80 por ciento restante mucho más. Yo sugiero que no se demoren porque no estamos hablando de curar un dolor de garganta, sino de salvarle la vida a alguien", dijo contundente. La prevención ha sido una de las vedettes del congreso de cardiología de la asociación americana (signado como el más relevante del mundo) que finalizó el lunes. De allí la buena recepción que tuvo el estudio que fue presentado en la apertura del encuentro y publicado en New England Journal of Medicine. "Esperamos una buena difusión masiva mundial. Confiamos plenamente en sus conclusiones por el modo en el que se ha trabajado durante estos años", dijo el cardiólogo, que valoró especialmente la tarea de decenas de médicos argentinos en la investigación en la que el país colaboró con el 10 por ciento de las personas, gran parte de Rosario, ya que el estudio en su face nacional se coordinó desde Ecla, en esta ciudad. Además, anunció que esto no se detiene y que la investigación está iniciando ya su cuarta etapa. "Es un orgullo que la Argentina participe en estudios de esta trascendencia", concluyó. Cambio de hábitos. ¿Es posible comer sin límites, ser sedentario y evitar el infarto tomando pastillas? La respuesta de Rafael Díaz es no. "La indicación de las tres drogas es muy favorable para esos hombres de 55 años o más, o mujeres de 65 años o más (en promedio) que no tuvieron un infarto, que aún son jóvenes, que cargan con algún factor de riesgo (hoy yo diría que son la mayoría) y que bajando el colesterol y controlando su presión arterial pueden reducir considerablemente el riesgo que su corazón se enferme a futuro y fallecer por una causa cardiovascular. Pero si esa persona come tres asados por semana, no camina, no se cuida, puede tomar lo que sea que no va a tener éxito", ejemplificó.
Comer de manera saludable (no necesariamente hacer una dieta estricta), caminar cuatro veces a la semana por media hora como mínimo y no fumar ("ni un solo cigarrillo más") son aliados imprescindibles para una buena salud, remarcó el cardiólogo.