"Traigo la servilleta a la boca y veo mitad de encía en la parte de abajo, de acá para acá (se señala la boca) se había caído la mitad del comedor", enfatizó, ante la risa de sus compañeros.
Y cerró: "Salí corriendo al baño con la servilleta y me vi en el espejo. Intenté ponerlos pero no había caso. Volví a la mesa y disimulé toda la noche, no sonreí más".