En diálogo con Siempre show, de Ciudad Maganize, la artista explicó: "Yo siempre en el teatro hago toda una vuelta entre la multitud de chicos y canto dos o tres canciones cerca del público para tener más interacción. Los bailarines y acróbatas me van conteniendo porque es un momento emocionante del show y los chicos se te tiran encima. Abel Garay venía agarrándome cuando subíamos la escalera, pisa mal y se va para el foso. Cuando lo veo, me quedé en blanco, porque imaginate con tantos nenes mirándote... Tuvimos un Dios aparte, él se golpeó un montón pero cayó bien por su habilidad de acróbata, hace doble de riesgo y tiene una fisonomía pequeña".