“Soy sensible a escucharla a ella, lo que quiere, lo que va necesitando, si la escuela encaja bien con ella… No es que la pongo en un lugar y me olvido. Capaz que ahora le gusta, pero en dos años ya no”, precisó Emilia.
Y cerró: “La voy a acompañar en contextos donde se entere de la lucha que tuvieron algunas mujeres para reivindicar por qué hoy goza de los derechos que goza. La educación feminista ya es parte de mi personalidad como mamá”.