Y rememoró la lucha de su mamá, que murió cuando ella era adolescente, tras haberle hecho frente al cáncer: "Fue un día inolvidable. No me gusta que me vean llorar, así que aguanté cada lágrima mientras escuchaba algunas historias y abracé lo más fuerte que pude. Pensé en mi vieja llevando su cabeza pelada durante sus últimos meses, me acordé que ella decía que no le importaba, que los pañuelos le quedaban hermosos, pero todos sabíamos cuánto extrañaba su pelo y verse bien".
Y remarcó de la importancia de esta iniciativa del cabello: "Porque no se trata sólo de lo estético, es la condena social, es lo que se ve por fuera y todo lo que significa llevar una pelada que te identifica como 'persona enferma'. Gracias a todos por venir a hacer el bien con tanto amor".