Más allá de las dificultades cotidianas que “el juego” impone, los chicos logran traspasar los escollos y los sentimientos afloran puros, pero confusos.
El miedo al verdadero amor se apodera de los tortolitos, quienes analizan sus sensaciones en busca de una explicación mejor.
La particular opinión de Mariano Martínez sobre el look de Lali en los Premios Gardel: "Un rotundo..."
El contundente gesto de Matías Bagnato en medio de la tensión entre Eduardo de Gran Hermano con su hija Mía