"A los 7 años engordé y me propinaban gastadas, para calmar esa sensación comía más. Cuando sucedía esto hace 30 años, llegué a tener hasta 20 kilos de más, me mostraba fuerte frente a ellos, pero en casa me la pasaba llorando", sentenció Hernán Drago.
"En mi caso, ese era el mayor problema del bullying: me estaba cambiando la personalidad. Nunca creí que era mejor ni peor que nadie por mi panza, pero no quería salir", explicó al respecto.
Al ser consultado si sus padres sabían de esto, el modelo admitió: "Uno esconde por miedo, por negarlo, por impotencia. Cuando mis padres vieron que tenia sobrepeso, me mandan al nutricionista y no entendían porque no bajaba de peso: me escondía comida en la cama".