Pocos saben que cuando insististe en viajar a Uruguay, a tu entrañable ranchito de Los Titanes, lo hiciste en silla de ruedas, y fue para darte el último chapuzón en el mar esmeralda, pisar la calidez de su arena blanda, comerte el último asado con leña de monte y saborar la última cepa charrúa del Tannat tinto. Y así en secreto, te despediste de tus amigos diciéndoles que ya no ibas a volver, en un mensaje que meses después me enteré. ¡Qué bandido, Pelado traidor!Mi papá ya sabía que su destino estaba escrito. Lo de él no era fácil. Demasiada felicidad para un solo mortal, algo tenía que sufrir, y le tocó al final. Primero le diagnosticaron diabetes, para cambiarle la vida con la insulina, las muestras de sangre y los niveles de azúcar en su organismo. Despúes una infección en la médula con la que nos llenaron de pánico, porque la titularon meningitis… ¡Nos arrebataron el sueño! Pero el viejo aguantaba y le ponía la otra mejilla.A cada diagnóstico lo devolvía con un insulto, luego una broma para amenizar, y después prestaba heroicamente sus venas, su piel y su vergüenza para que se las perforaran sin alternativa y sin piedad. Dijeron que le habían salido hongos en los intestinos, conjuntivitis en sus ojos verdes, neumonía, pinzamiento de vértebras, el mal de Alzheimer… ¡Pobre viejo, cuánto huevo y sin chistar!Muchísima gente quiso, incluso llamó, para que yo le diera este lugar a mi papá, pero quiero que sepan que yo nunca dudé de que este rincón de Paparazzi era de él. Porque lo leyó desde la primera edición sin saltearse ninguna, porque la acompañó, la aconsejó y la tuvo como si fuera la Biblia y parte de su familia, de su vida. Don Antonio Ventura caminó por el periodismo gráfico, radial y televisivo en la Argentina, en Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile, y en donde estuvo hizo escuela porque fue un grande como profesional y un gigante como tipo. Las redacciones de El Líder, Democracia, Crítica, Para Ti, Folha do Sao Paulo, Cadena Bandeirantes, Crónica, El Atlántico, Flash, Así es Boca, Última Hora, Radio Colonia, Revista Goles, Así… supieron de sus calidades y de su maestría para enseñar a generaciones de nuevos periodistas, a los que formó a borbotones y tampoco lo olvidarán. Tu silla quedó vacía, pero a tu óleo de Gardel jamás le faltará el clavel rojo que vos supiste hacer eterno. Chau, viejo, te voy a extrañar.
Gentileza: Revista Paparazzi.