"Estuve muy enojado, dolido, sin entender por qué. Sé que a mi mamá esto que él hacía no le hacía bien. Las situaciones de sus enojos cuando era chico me generaban miedo y tuve mucha culpa cuando murió porque llegué a desear que no estuviera", agregó.
"Nunca llegué a preguntarle por qué, se fue de un día para el otro y no tuve explicación. Tal vez hoy con mi cuerpo y mi carácter lo enfrentaría, cuando se fue sentí alivio porque sabía que íbamos a chocar mucho, además no me gustaba su proceder en la vida con mi vieja", señaló.
Por último, dijo: "Con los años llegué a perdonarlo y tener la imagen que tengo de él, que a pesar de eso, él es un orgullo. Cuando lo recuerdo igual se me viene una sonrisa de e moción, aunque si pienso en esos momentos se me pone la piel de gallina".