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La tajante opinión de María Emilia, Trilliza de Oro, sobre las denuncias que sacuden a Julio Iglesias

María Emilia, una de las Trillizas de Oro, habló en exclusiva con Secretos Verdaderos acerca de las denuncias que recibió Julio Iglesias por parte de dos exempleadas.

La tajante opinión de María Emilia, Trilliza de Oro, sobre las denuncias que sacuden a Julio Iglesias

María Emilia, una de las Trillizas de Oro, se refirió públicamente a las denuncias por presunto abuso sexual que involucran a Julio Iglesias y que fueron realizadas por dos exempleadas del cantante.

La noticia tomó estado público luego de que dos mujeres, identificadas bajo los nombres ficticios de Laura y Rebeca, brindaran sus testimonios a elDiario.es y Univision, en el marco de una investigación periodística que llevó más de tres años de trabajo. En sus relatos, ambas describieron supuestos y reiterados episodios de abuso sexual ocurridos cuando se desempeñaban laboralmente en el entorno del reconocido artista español.

Fue así que en Secretos Verdaderos (América TV), salieron en búsqueda de una persona que trabajó durante mucho tiempo con el artista españo: María Emilia. Su postura, que se escuchó a través de un audio de WhatsApp, no fue otra que distanciarse de lo que se dice. "Mientras estuvimos trabajando con Julio, nunca vimos nada de lo que se dice hoy de él", dijo.

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Cuál fue el relato de las denunciantes de Julio Iglesias

Luego de una investigación periodística que se extendió durante tres años y fue desarrollada por elDiario.es junto a Univisión Noticias, el nombre de Julio Iglesias quedó envuelto en una grave acusación por presunta agresión sexual. Dos mujeres que trabajaron como empleadas en residencias del artista en República Dominicana y Bahamas aseguraron haber vivido situaciones de abuso mientras cumplían funciones laborales.

Según los testimonios publicados, los hechos denunciados habrían ocurrido en 2021. En aquel entonces, una de las mujeres tenía 22 años, mientras que el cantante contaba con 77. El trabajo periodístico expuso además un entramado interno que excedía las tareas domésticas habituales: las responsables de contratar y supervisar al personal también organizaban encuentros de algunas empleadas con Iglesias al finalizar la jornada laboral.

En ese marco, varias exempleadas describieron un ambiente laboral marcado por el aislamiento, el control y una constante tensión. De acuerdo con lo difundido, las situaciones denunciadas habrían tenido lugar tanto en propiedades del Caribe como en residencias del artista en Europa, siempre bajo una dinámica de poder desigual.

Una de las denunciantes, identificada con el nombre ficticio de Rebeca, aseguró que era convocada a la habitación del cantante una vez concluido su trabajo diario. En su relato, describió abusos físicos y verbales sin consentimiento. “Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava ”, declaró en diálogo con elDiario.es y Univision. También afirmó que en reiteradas oportunidades había otra empleada presente, con un rol jerárquico superior.

Por su parte, Laura —también nombre ficticio— relató episodios de contacto físico no consentido ocurridos en espacios abiertos de la residencia. “Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones ”, sostuvo, y agregó que una situación similar tuvo lugar en la piscina de la villa de Punta Cana.

La mujer explicó que lo que inicialmente percibió como “una casa de ensueño” terminó transformándose en un espacio atravesado por conflictos permanentes, discusiones frecuentes y reacciones de enojo cuando algo no se ajustaba a los deseos del artista. En ese sentido, describió a Iglesias como “una persona muy controladora” que ejercía su autoridad “a través del miedo”.

Entre los mecanismos de control mencionados, las exempleadas señalaron amenazas de despido, advertencias constantes sobre el privilegio de trabajar para él y una vigilancia extrema sobre aspectos de la vida cotidiana. Según relataron, ese control incluía desde supervisar la alimentación hasta realizar preguntas íntimas y establecer límites estrictos sobre el comportamiento del personal.

Rebeca definió las residencias como “la casita del terror” y calificó su experiencia como “un drama, una cosa horrible”. De acuerdo con la investigación, en la propiedad de Punta Cana convivían cerca de diez empleadas domésticas, mientras que un documento fechado en agosto de 2023 indica que el número total de trabajadores llegó a ser de 16 personas.

Finalmente, la denunciante aseguró que el control se extendía también al uso del teléfono celular. “Yo no dejaba el móvil con nada visible porque sabía que él lo iba a hacer ”, relató, al explicar que debía ocultar conversaciones y fotografías, ya que estaba prohibido tomar imágenes dentro de la villa.

Julio Iglesias