"'Oli' y Milo son lo mejor que me pasó en la vida. Al igual que Juliana y yo, los dos son muy cariñosos y sociables. Cuando dormimos abrazados me dicen: "te amo". Me encanta verlos crecer; acompañarlos, escucharlos cuando tienen un problema, aconsejarlos, y también marcarles los límites. A veces vienen los dos a invitarme a sus juegos y ¡nada disfruto más que ese momento! Tiramos colchones en el living y dormimos ahí, hacemos picnic, me incentivan a experimentar cosas diferentes todo el tiempo. Hacen que nunca muera mi niño interior", destacó Mariano Martínez.