No podemos dejar de emocionarnos, cuando la noticia cae sobre nuestras cabezas como un bálsamo de alegría y felicidad. Porque a pesar de lo mal que la pasaron al tener que atravesar la enfermedad que el pequeño Noah logró superar a fuerza de valentía y amor, hoy, a Luisana y a Michael, la vida les compensa antiguos miedos con la bendición de otro hijo, nada más ni nada menos.