Giacobone entró para preguntar una calle. Salió y volvió a encararla: “A los pocos días yo ya no tenía más plata para alquilar y me tenía que volver a Córdoba. Entonces me respondió: ‘Venite a casa unos días y vemos qué pasa’. Ese mismo día agarré todas las cosas, me instalé en su departamento y desde esemomento nunca más nos separamos”.
“El amor de mi marido me salvó de caer en la prostitución. Lo que me pasó, sin dudas, pasa una sola vez en la vida. Que una chica como yo, que no trabajó en ninguna película, termine en la fiesta de la cuna del cine, superó todos mis sueños. Y ahora directamente estoy como Vivian Ward, viviendo cada línea del cuento de hadas”, asegura.
"Quiero ser madre pero no con mi marido. Lo tendría con un/a amigo/a porque siento que no podría compartir a mi hombre con un hijo. La pasión se destruye y en definitiva sé que la familia es una trampa social", confesó.