"Eso fue el lunes 11. Gracias a Dios y a todos los médicos de neonatología de la clínica, Sofía está divina y sin ningún problema ni secuela", añadió.
"En casa hoy es todo felicidad: tengo la familia que soñé. Una mujer que a pesar del miedo luchó con ella para ayudarla a salir adelante. Vivo protegido por dos guerreras, mimado, amado".
Y finalizó emocionado:
"Sofía es el reflejo de la más maravillosa historia de amor entre una mujer hermosa de un pueblo del interior que vino a Buenos Aires en busca de un sueño y de un hombre de barrio que la encontró justo en el momento en que empezaba a renunciar a los suyos. Y a través de un espejo de una sala de maquillaje Dios hizo magia y se vieron, se gustaron, se amaron y se dieron la mano. Y el tiempo, ese aliado maravilloso, los llevó juntos a descubrir que la vida, a veces, hace justicia ¡Y ganan los buenos!".