Y mientras su compañero Adrián Pallares le hacía el aguante, Lussich se emocionó hasta las lágrimas. Tras recuperarse, señaló: “Yo he buscado mi destino muchas veces y lo seguiré buscando, seguramente. Y un día fui a Mar del Plata muy perdido personal y profesionalmente a fines del año 2008. Yo quería irme de Buenos Aires por un montón de motivos que no vienen al caso, y necesitaba laburar, no me podía ir sin trabajo”.
“Y lo fui a ver a Franco a radio Brisas para pedirle trabajo. Y para mí fue mucho más que un trabajo, más allá de la amistad que generamos y de que él sea una especie de hermano mayor que me aconsejó toda la vida, me dejó ser su familia, y fue fundacional para un montón de cosas que hoy ven de mi laburo. Si les gusta, ojalá, se deben a mi camino en radio Brisas y a la oportunidad que Franco me dio. Yo estoy muy emocionado de que estés acá, gracias por venir”, concluyó Rodrigo Lussich, muy movilizado.