"Me hice un café, que no me salía. Me gasté toda la caja de café. Se me arrugaban todas las cositas (cápsulas) y el café no salía. Al final me salió, pero gasté como 10. ¡Y no lo vas a poder creer! Yo tampoco; porque hice un pollo. Está en el horno. Me dijeron que lo ponga una hora y 45 minutos. Yo no sabía prender el horno. Esperé que bajara Diolinda, que trabaja conmigo, vive acá y no se fue a su casa. Estamos las dos. Entonces, cuando bajó, me prendió el horno. A mí me daba miedo el horno", relató con el humor que la caracteriza.