Según contó el propio músico en distintas entrevistas, se conocieron en 1981 y el flechazo fue inmediato. Tiempo después decidieron apostar definitivamente al amor y se casaron en 1988. Fruto de esa relación nació Bruno, el único hijo del matrimonio, en el año 2000.
En una entrevista con Rolling Stone, Solari incluso reveló el motivo detrás del nombre de su hijo: “Me gustaba algo italiano que pegara con el apellido”.
Pero quizás una de las declaraciones más profundas sobre sus sentimientos hacia Virginia la dio en 2007, durante una entrevista con La Nación, donde abrió su corazón como pocas veces.
“Uno no vuelve virgen del amor. Creo que debe haber una sola oportunidad de enamorarse, hablando de algo que va más allá de lo circunstancial. Cuando uno encuentra la necesidad de compartir la intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho sentido”, expresó entonces.
Con la partida del Indio Solari se apaga una de las figuras más emblemáticas de la historia del rock argentino, pero también queda marcada una historia de amor que atravesó décadas, fama, silencios y batallas personales lejos de la exposición pública.