La cuestión es que desde hace semanas, el morocho cumplió el sueño del pibe y se anotó un poroto en la libreta de lo imposible. Logró pasarle el pancito a uno de los platillos que sólo estaba reservado para ciertos comensales. Y así, el hijo de la bailantera tucumana, se comió, de un saque, el mejor sushi que el exclusivo catering que ShowMatch pueda ofrecer: Rocío Robles.